“El capitalismo moderno ha llegado al final de su camino. No es capaz de sobrevivir como sistema. Lo que estamos viendo es la crisis estructural del sistema. Una crisis estructural que comenzó en la década de los setenta del siglo XX y que mantendrá sus nefastos estertores por diez, veinte o cuarenta años. No es una crisis a resolver en el curso de un año o un momento. Se trata, pues, de la mayor crisis de la historia. Estamos en la transición a un sistema nuevo y la lucha política real que se ha desatado en el mundo con el repudio de la gente, no plantea el nuevo curso del capitalismo, sino sobre el sistema que habrá de reemplazarle”.
Y lo que tenemos claro es que no serán los poderes económicos y las políticas a su servicio los que sustituirán a la democracia como sistema de gobierno a nivel global.
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